sábado, 19 de mayo de 2012

El comienzo.


Existía una vez una chica muy muy muy bajita. Donde vivía era famosa por eso, pero también porque fue la primera que tenía tetas. Para ella eso fue algo horroroso, la verdad. Esas clases de gimnasia se hacían eternas.
Un día, cansada de todos esos comentarios, miradas y pensamientos se fue lejos, se puso su gorro azul y empezó a andar, pero primero se despidió de su pony de manchas.
Tras andar unos varios días llegó a un lugar muy muy lejano. Estaba cansada de andar y no había comido nada, además echaba de menos a su pony de manchas.
La pequeña chica se sentó en un parque, escondida detrás de unos arbustos se encontraba cuando, una bonita perra le empezó a lamer la oreja, era la primera vez que la chica sonría desde hace tiempo. Empezó a jugar con ella, le acariciaba olvidando que no tenía nada, que si no encontraba algo pronto podía morir, ella solo sonreía y jugaba con la perra. De repente apareció un muchacho, más alto que ella, claro está, y con un gorro con rayas grises y negras, pero él no dijo ningún comentario cruel ni nada eso. Este se puso delante de ella y dijo -¿Comiste?- Ella le miró sorprendida, con algo de miedo quizás, pero tenía tanto cansancio encima que no puedo ni decir que si o que no, simplemente se desmayó.
Cuando se despertó se encontró tumbada en el prado, junto a ella estaba este muchacho. Ella se levantó y se sentó, en cuanto la vio se acercó a ella. -¿Te encuentras mejor?- La chica le miró, esta vez con miedo, no sabía quién era ni qué había pasado desde que llegó. -Ems... ¿quién eres?...- dijo con un todo borde mientras se alejaba un poco de él.
-Yo... no tengas miedo. Estaba sacando a dar un paseo a mi perra y ella te encontró, pero te desmayaste y... mi deber era cuidarte, no podía dejarte aquí, sola... herida. Lo siento si te he molestado. Me voy ya. Adiós pequeña chica- dicho eso él se levanto y se fue con su perra.
Ella se quedó alucinando, se sentía mal por reaccionar así con él. "Si no fuera por él podía estar muerta. Tengo que ir a por él y darle las gracias y pedir perdón por mi comportamiento. El ha sido mi héroe." pensó mientras ya no le veía por la acera. Entonces se levantó, miró por si dejaba algo y observo el gorro del muchacho, lo cogió y se puso andar.
Entre pasos y más pasos se vio en medio de un enorme bosque de edificios. Por las calles había algunas persona, que naturalmente miraban mal a la pequeña chica. Ella no se daba cuenta, solo tenía en la mente a ese chico, tenía que darle su gorro, darle las gracias, tenía que saber su nombre, por eso empezó a mirar por las ventanas, pero nada. No había rastro de ese chico.
Se sentó en un portal para esperar un poco, para aclarar su mente, para saber donde se encontraba. "Ha sido una pésima idea... creo que me voy a rendir..." decía mientras se miraba el brazo. Observo una cicatriz, seguramente se la habría curado el muchacho. Una gran sombra se puso encima suya, miró hacia arriba y vio a un chico, alto, delgado, parecía de confianza.
-¿Estás bien?- dijo él mientras la levantaba del suelo. -Sí, bueno no. Estoy buscando a un chico alto, con rizos negros y barba. Vestía hoy de negro. Tiene una perra preciosa blanca y... y... esto le pertenece- Sacó el gorro de su mochila. Al chico se le iluminó la mirada -Emmm, sí, ya sé de quién hablas, ven, que llevo con él.- La chica fue con él, total, peor no podía estar.
Después de unos minutos andando se encontraron en un portal -Es este piso, llama- le dijo el chico mientras daba un paso atrás. Ella llamo y escucho su voz, era su voz, sorprenden. Pero antes de que pudiera decir algo el chico la agarro. Ella solo podría gritar, sus heridas empezaban a sangras de nuevo, nuevas heridas aparecían.
El muchacho se quedó inmóvil, quieto. No sabía de que se trataba, no sabía quien era ni si era una broma, pero de repente se escuchó un golpe y los gritos pararon. Escuchó una voz que podía reconocer a kilómetros. -Hola de nuevo, he conocido a tu nueva amiga, una chica muy dulce, pero eso ya lo sabrás ¿no? le dejas hasta tu gorro favorito... Si la quieres ver...viva, ya sabes lo que tienes que hacer. No te lo pienses mucho, ella no podrá aguantar tanto... Adiós...- El muchacho salió corriendo hacía la calle pero cuando llego a la puerta vio que era demasiado tarde. Salió para ver si la veía de lejos pero nada, estaban las calles vacías, ni una sola alma, nadie. Se sentó en el portal, no entendía nada, "ÉL había desaparecido... ya había acabado todo...",pensaba mientras apretaba los puños "encima ahora la tiene... es una desconocida pero...". No sabía que hacer, se encontraba atrapado ¿Qué iba a perder todo por su gorro? ¿Por una chica que conoció hace dos horas?
Se levantó y se dirigió hacia la puerta pero observo en una esquina una gorro azul, el gorro azul de la chica. Estaba claro, tenía que ir a devolvérselo, ella estaba en esta situación por lo mismo.   

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