Él subió hasta casa, agarro su guitarra mágica y se despidió de su perra -Nos veremos pronto, tengo que ir a salvarla- digo mientas le acariciaba la cabeza. La perra se sentó en el suelo de la cocina, no ladro ni un poco, se sentó como si pudiera entender que esto era realmente importante para él. Cerro la puerta, comprobó que llevaba todo, y con el "todo" se refería a su guitarra y metido en la mochila el gorro de la chica. Sabía perfectamente a donde se tenía que dirigir, y también sabía que ese viaje le podía costar la vida. "Querida chica baja, nos separan treinta días y lo que tarde en matar unos cuantos seres, pero te juro que te daré el gorro. Sobrevive por favor..." pensaba el muchacho mientras empezaba su aventura.
En otro lugar se encontraba la chica tirada, inconsciente en el suelo de un cuarto oscuro. En otra sala el malvado chico. Sentado, hablando con una chica. -Amo, ¿qué harás con la prisionera?- decía la chica mientras le daba un masaje en la espalda -Pues... la verdad, creo que la convertiré en una esclava, o puede que sea mi mujer.- La chica paró en seco, no podía creer lo que había escuchado, llevaba cinco años cuidando, sirviendo a su amo para conseguir un día su amor y ahora una simple chica le iba a arruinar todo su plan. -Amo, señor... ¿no cree qué es un poco precipitado todo eso? No sabes quién es, puede ser peligrosa-
Él se levantó, la miró y le dio un golpe -¿Crees qué estoy equivocado?- le gritaba mientras ella estaba en el suelo tirada. -En serio, no sé porque no te maté cuando te conocí-
Se dirigió al cuarto donde estaba, ya consciente, la pequeña chica. -Ven preciosa, no te voy a hacer daño- dijo él mientras se iba acercando poco a poco a ella. -¡ALÉJATE! ¡NO ME TOQUES!- gritaba ella entre lágrimas. El muchacho observo que ella se tranquilizaba un poco al abrazar el gorro de su enemigo -¿Crees que va a venir? ¿Eres tan ilusa? ¿De verdad? No va a venir a por una chica estúpida que ni le dio las gracias por... ¿qué era? ¡ah! sí... SALVARLA DE MORIR EN MEDIO DE UN PARQUE- Ella se quedo callada, tragó saliva, miró hacia el gorro... "tiene razón... no va a venir a por mi, no va a venir a por su gorro..."pensó. Durante unos minutos de silencio, él decidió a irse -¡Espera!- dijo ella en el último momento -voy... voy contigo...- entonces se levantó y se acercó, mientras él sonreía, sabía que de nuevo había podido manipular a otra víctima más y lo mejor, que por fin iba a ganar la batalla contra el muchacho.
Quince días, siete latas de monster y cero ganas de abandonar, el muchacho cada noche miraba al cielo, le costaba dormir sin su perra y menos aún sabiendo que ella esta en manos de un ser cruel malvado y manipulador. Es el día dieciséis, no se había enfrentado a nada peligroso, el único problema es que sus rizos iban perdiendo fuerza y su barba cada vez crecía más, estaba claro, no podía aguantar más. Tocó algo con su guitarra y en unos segundos apareció delante de él una lata de monster, la bebió en medio segundo y empezó a correr. Tras corría se paró en seco, se escondió detrás de un arbusto y observo a un dragón. Tuvo una idea, lo podría cazar y así llegaría más pronto. Ando despacio, sin hacer ningún ruido, pero de repente el dragón giró y le ataco. Le mordió el brazo derecho y le hizo unos arañazos en la espalda. Tirado en el suelo ve al dragón volar lejos, encima su guitarra está destrozada, no hay monster ni nada... Se sienta debajo de un árbol, saca el gorro de la muchacha de la mochila "lo siento chica pequeña... creo que no seré el héroe que esperas..." piensa mientras se queda inconsciente.
Pasan los días, hasta semanas, y ella sigue siendo infeliz junto a ese... -Amor, ¿me quieres mucho?- preguntaba él mientras ella, atada, se ponía junto a él -Pues claro... señor...-
Ella mira por la gran ventana del salón, observa la libertad de los pájaros, el calor que da el sol. Se le escapa un par da lágrimas. Echa de menos a su pony y, aun que sea imposible, al muchacho. "Confiaba en ti... pensaba que, serías mi héroe, joder." Ahora solo le queda ser una infeliz sonriente para el resto de su vida, estar junto a ese para siempre.
-Amor, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?- pregunta el chico fingiendo que le interesa los sentimientos de ella -Eh.. nada. No pasa nada... amo- dice mientras se seca las lágrimas. Él se levanta, la pega, le empuja contra la pared haciendo que quede tirada en el suelo -No me mientas ser insignificante. ¡Lloras por él! ¿Verdad? Por ese estúpido chico que le importas una mierda. No eres nada para nadie, no significas nada, asúmelo de una jodida vez- En los ojos del chico no se ven nada, no se siente culpable de nada, en los ojos de ella, miles de lágrimas naces, puede que su cuerpo esté lleno de moratones y cortes, pero nunca se podrá curar su ser interior. Nunca.
De repente algo atraviesa la ventana, un trozo de guitarra -Oh... mierda. Ya llego este- y el chico se va corriendo a otra habitación. La chica se queda en el suelo, sin poder moverse, llorando y agarrando con toda su fuerza el gorro. Cuando se tranquiliza unos minutos ve entrar por la puerta al muchacho, "imposible" piensa ella mientras en su cara se dibuja su primera sonrisa desde hace días. El muchacho corre hacia ella -Pero.. ¿Qué te a echo ese nazi? Pero... dios... tranquila, estoy aquí- y la abraza, la abraza fuerte, a ella le da igual el dolor, ahora mismo se siente protegida. Viva. A salvo de cualquier mal.
En otro lugar se encontraba la chica tirada, inconsciente en el suelo de un cuarto oscuro. En otra sala el malvado chico. Sentado, hablando con una chica. -Amo, ¿qué harás con la prisionera?- decía la chica mientras le daba un masaje en la espalda -Pues... la verdad, creo que la convertiré en una esclava, o puede que sea mi mujer.- La chica paró en seco, no podía creer lo que había escuchado, llevaba cinco años cuidando, sirviendo a su amo para conseguir un día su amor y ahora una simple chica le iba a arruinar todo su plan. -Amo, señor... ¿no cree qué es un poco precipitado todo eso? No sabes quién es, puede ser peligrosa-
Él se levantó, la miró y le dio un golpe -¿Crees qué estoy equivocado?- le gritaba mientras ella estaba en el suelo tirada. -En serio, no sé porque no te maté cuando te conocí-
Se dirigió al cuarto donde estaba, ya consciente, la pequeña chica. -Ven preciosa, no te voy a hacer daño- dijo él mientras se iba acercando poco a poco a ella. -¡ALÉJATE! ¡NO ME TOQUES!- gritaba ella entre lágrimas. El muchacho observo que ella se tranquilizaba un poco al abrazar el gorro de su enemigo -¿Crees que va a venir? ¿Eres tan ilusa? ¿De verdad? No va a venir a por una chica estúpida que ni le dio las gracias por... ¿qué era? ¡ah! sí... SALVARLA DE MORIR EN MEDIO DE UN PARQUE- Ella se quedo callada, tragó saliva, miró hacia el gorro... "tiene razón... no va a venir a por mi, no va a venir a por su gorro..."pensó. Durante unos minutos de silencio, él decidió a irse -¡Espera!- dijo ella en el último momento -voy... voy contigo...- entonces se levantó y se acercó, mientras él sonreía, sabía que de nuevo había podido manipular a otra víctima más y lo mejor, que por fin iba a ganar la batalla contra el muchacho.
Quince días, siete latas de monster y cero ganas de abandonar, el muchacho cada noche miraba al cielo, le costaba dormir sin su perra y menos aún sabiendo que ella esta en manos de un ser cruel malvado y manipulador. Es el día dieciséis, no se había enfrentado a nada peligroso, el único problema es que sus rizos iban perdiendo fuerza y su barba cada vez crecía más, estaba claro, no podía aguantar más. Tocó algo con su guitarra y en unos segundos apareció delante de él una lata de monster, la bebió en medio segundo y empezó a correr. Tras corría se paró en seco, se escondió detrás de un arbusto y observo a un dragón. Tuvo una idea, lo podría cazar y así llegaría más pronto. Ando despacio, sin hacer ningún ruido, pero de repente el dragón giró y le ataco. Le mordió el brazo derecho y le hizo unos arañazos en la espalda. Tirado en el suelo ve al dragón volar lejos, encima su guitarra está destrozada, no hay monster ni nada... Se sienta debajo de un árbol, saca el gorro de la muchacha de la mochila "lo siento chica pequeña... creo que no seré el héroe que esperas..." piensa mientras se queda inconsciente.
Pasan los días, hasta semanas, y ella sigue siendo infeliz junto a ese... -Amor, ¿me quieres mucho?- preguntaba él mientras ella, atada, se ponía junto a él -Pues claro... señor...-
Ella mira por la gran ventana del salón, observa la libertad de los pájaros, el calor que da el sol. Se le escapa un par da lágrimas. Echa de menos a su pony y, aun que sea imposible, al muchacho. "Confiaba en ti... pensaba que, serías mi héroe, joder." Ahora solo le queda ser una infeliz sonriente para el resto de su vida, estar junto a ese para siempre.
-Amor, ¿qué te pasa? ¿Por qué lloras?- pregunta el chico fingiendo que le interesa los sentimientos de ella -Eh.. nada. No pasa nada... amo- dice mientras se seca las lágrimas. Él se levanta, la pega, le empuja contra la pared haciendo que quede tirada en el suelo -No me mientas ser insignificante. ¡Lloras por él! ¿Verdad? Por ese estúpido chico que le importas una mierda. No eres nada para nadie, no significas nada, asúmelo de una jodida vez- En los ojos del chico no se ven nada, no se siente culpable de nada, en los ojos de ella, miles de lágrimas naces, puede que su cuerpo esté lleno de moratones y cortes, pero nunca se podrá curar su ser interior. Nunca.
De repente algo atraviesa la ventana, un trozo de guitarra -Oh... mierda. Ya llego este- y el chico se va corriendo a otra habitación. La chica se queda en el suelo, sin poder moverse, llorando y agarrando con toda su fuerza el gorro. Cuando se tranquiliza unos minutos ve entrar por la puerta al muchacho, "imposible" piensa ella mientras en su cara se dibuja su primera sonrisa desde hace días. El muchacho corre hacia ella -Pero.. ¿Qué te a echo ese nazi? Pero... dios... tranquila, estoy aquí- y la abraza, la abraza fuerte, a ella le da igual el dolor, ahora mismo se siente protegida. Viva. A salvo de cualquier mal.
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